(Original Betsaida)

“Regresaré a casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y contra ti…
Cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y, profundamente conmovido,
salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo cubrió de besos”.
(Lc 15, 18-20)

A

Padre, quiero llamarte, aunque me cuesta un poco abrir el corazón

Busco tu rostro, entre tu creación

Pienso en lo grande, ¡cuán hermoso debe ser tu Amor!

B

Hijo, quiero llamarte… ¡cuánta alegría al abrirte el corazón!

Mi casa es grande, todo lo mío es para ti

Hijo querido, predilecto en mi creación!

Padre lleno de misericordia,

Padre Creador, en Cristo Salvador

Con qué cuidado guías a tu creación

Soy tu hijo pródigo, mendigo de tu amor.

Soy tu hijo pródigo, mendigo de tu amor.

A

Padre, quiero acercarme, y tengo miedo de mirarte sólo a ti

Busco tu rostro, aquí en mi corazón

Mas tantas faltas, obscurecen mi oración.

B

Hijo, ¡quiero abrazarte! No tengas miedo de mirarme sólo a mi

Yo soy tu Padre, desde el principio y hasta el fin

Puedes lavarte en las fuentes de mi gran amor.

Padre lleno de misericordia…